Esta semana hemos sabido que el PSOE ha incluido en su programa
electoral una alusión a los videojuegos. Buenas noticias para los
aficionados: al fin el sector empieza a tener una aceptación y
reconocimiento entre los grandes partidos políticos. Un momento… ¿Pero
dónde aparece exactamente? En la definición del contenido del Plan
Nacional sobre Drogas. Sí, habéis leído bien. Dice textualmente: “Se ampliarán las competencias del Plan Nacional sobre Drogas, a fin de poder abordar el reto de las adicciones sin sustancia (ludopatía, nuevas tecnologías, la red, videojuegos, etc)”.
El videojuego, para el PSOE, no es la nueva gran industria que ha
relevado ya al cine, ni un sector pujante con gran demanda, ni una
oportunidad para emplear a grafistas, creativos, programadores o
músicos. No. Es una “adicción sin sustancia”. Como el cerebro de los
políticos, vamos, “sin sustancia”. Curioso espaldarazo y consideración
de futuro a un sector que en 2.009 fue considerado por el propio
gobierno del PSOE como “industria cultural”.